martes, 25 de mayo de 2010

Reflexiones sobre Dios y las campañas políticas

No soy una persona creyente. Hace mucho tiempo tomé la decisión, creer o no creer, no interfería con el desarrollo de mi vida. Creo en lo que veo y siento y desde esta perspectiva creo mi ética y mi moral. La vida obedece a algo terrenal, algo que se desarrolla en sociedad y desde allí se debería crear nuestro comportamiento y nuestra actitud con los demás.

Creer en Dios o no creer, no nos hace mejores personas. La Iglesia --pese a todo-- es una entidad que tiene el deber de colaborar con la formación y los valores morales de las personas. Partir desde las premisas que practica el catolicismo y educar a las personas en un sentimiento de altruismo hacia los demás. Ya si esto se cumple o no, es otra cosa.

Las creencias recaen sobre la persona, los dogmas de fe son personales. Cada loco con su tema dicen muchos, el problema es que no se respeta a cada loco con su tema. La Constitución nos garantiza nuestra libertad de credo, entendiendo de esta manera la diversidad en la que vivimos. En nuestra Constitución se invoca a Dios como una figura, no se invoca a Dios dentro de una religión, eso sería desconocer otras religiones.

Con un profundo desconocimiento de la Constitución se ha empezado a polarizar en las campañas electorales a quienes creen y no creen. Resulta que ahora los que no somos religiosos ni católicos somos los malos. Todo principio debe ir con Dios como pilar o con la palabra de la Iglesia como prueba de veracidad. Entramos al terreno de la discriminación, no basta el racismo, el clasismo, la homofobia. Ahora también metemos a Dios en nuestra división. ¿Quién sabe qué dirá él? Siempre ha sido un señor muy diplomático.

A mí me preocupa profundamente que pasaría si por esas cosas de la vida Dios no existe o, si uno de aquellos creyentes que se sienten mejores personas pasa a ser ateos. Toda ética y moral construida quedaría sin base. Tendrían que hacer una reconstrucción espiritual y moral de todo aquello, si es posible realizarla sin caer en una decepción o posible locura.

Creer en Dios no nos hace mejores personas y lo que es peor aún, meterlo en los asuntos políticos podría degenerar en un régimen católico, que por el contrario de ser algo bueno, es algo tenebroso. Porque hoy en día estas enseñanzas se siguen mal interpretando y como consecuencias tenemos que el Papa propone el no uso del condón. Los curas siguen en la castidad, cometen continuamente violaciones sexuales a niños y se encubren, las mujeres tienen derechos restringidos, los homosexuales no se pueden casar, los anticonceptivos son prohibidos y el voto de pobreza es como la propuesta social de Juan Manuel Santos.

Precisamente es Juan Manuel Santos, quien en su campaña vende el catolicismo como política y hace creer a la gente que quien no es católico le hará mal al país. No defiendo a Mockus, pues el cayó en el juego, hablo por personas como yo, que hemos elegido un camino distinto y que es buen camino. Las supersticiones restringen muchas libertades.

Muchas personas han caído en ese juego, y me aterra ver como se ha usado para publicidad política. Yo hoy quisiera recordarles a esas personas como han terminado algunos políticos que han sido religiosos y que han practicado el nacionalismo. Pero sin olvidar que Santos --el buen católico-- ha hecho algunas cosas que lo alejan de ser buena persona: Es la cabeza visible de los falsos positivos, dejando a muchas madres con un dolor para siempre --Herodes--, hace parte de la oligarquía histórica --más fácil entra un camello por el ojo de una aguja--, el bombardeo a Ecuador --respetarás a tu prójimo--, mintió cuando dijo que no utilizaron los símbolos de la Cruz Roja --no mentirás--. Quizás como Ministro de Comercio fue un buen católico, ayudo a empobrecer al pueblo colombiano, y los pobres serán recompensados en el cielo.

Adolfo Hitler contó hasta con la ayuda de un Papa en sus inicios y podemos ver como termino todo. Francisco Franco impartió a la fuerza el catolicismo, libró una guerra civil en España. Las cruzadas, el oscurantismo. No se puede dejar de mencionar a los fundamentalistas islámicos, así mismo como Bush, que invocaba a Dios antes de ir a matar niños y mujeres en el oriente medio. Vuelvo a lo mismo: ¿Será qué Dios estará de acuerdo con esto?

Álvaro Uribe durante sus nefastos 8 años de gobierno no hizo cosa distinta que invocar a Dios en todos sus actos, hasta nombró un retrogrado como Procurador, que se ha encargado de violarle derechos a las minorías. “A Dios orando y con el mazo dando”, que lindo. Tal vez eso mismo diría Hitler, Franco, los fundamentalistas, y ahora lo usa Santos a quien nada le queda bien. Ni estas pobres macarras.

¿Cómo quedan Dios y los católicos cuándo estas personas lo invocan, apelan a la fe colectiva y arrojan como resultado lo más podrido de la humanidad?

“Allá Dios que será Divino” canta Silvio Rodríguez. Acá en la tierra nosotros, que somos quienes permanecemos y quienes necesitamos buenas políticas, un gobierno social que comience a solucionar la pobreza y las desigualdades, que son los problemas que generan los demás problemas.

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