Antanas Mockus es una persona preparada, calificada y, sobre todo, un hombre honesto. Aún no se encuentra cobijado por la mafia política que rodea nuestra clase dirigente. Es un hombre de buenas intenciones que ha tenido un crecimiento electoral que tal vez él no esperaba.Él es la cabeza visible del Partido Verde y la Marea Ídem. Más allá de lo difuso que resulta su plan de gobierno y de sus compañeros, que a veces parecen la antítesis de lo que él propone: Lo público es sagrado.
Pero la fama y el crecimiento político son algo difícil de controlar. Mas cuando Mockus no es una persona con un discurso claro y bien fundamentado. Cómo lo decía acertadamente Antonio Caballero: El peor enemigo del candidato Verde es él mismo. Y así lo viene demostrando.
Mockus, en los últimos días, parece el personaje de un relato de Kafka, donde el protagonista --él-- es su propio enemigo y, lo peor, no sabe que esperar de él. Ni nosotros tampoco. Y para completar lo confuso que se ha vuelto entenderlo, el candidato parece guiado por la frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.
En el “debate” del canal Caracol, Darío Arizmendi arremetió contra el candidato, acusándole de cambiar de opinión con respecto al bombardeo en Ecuador contra el campamento de Raúl Reyes. Según Arizmendi, Mockus, por los días de los hechos, respaldó al Gobierno y para el debate dijo no estar a favor de estas acciones, pues violaban la Constitución. Para fortuna de él, se desenvolvió fácilmente diciendo: Para esa fecha no me entrevistaron mucho. Tal vez fundamentado en el Chavo de Ocho: Yo fui, pero no me vieron. Entonces puedo decir otra cosa. En esa época tenía unos principios, pero hoy tengo otros.
En entrevista sin igual, con el inigualable José Gabriel Ortiz, Mockus afirmó ser agnóstico. Como para variar, recurriendo a sus continuas falacias, Mockus dijo que los matemáticos como él --no como Einstein-- no se permitían ciertas dudas y por eso, desde su punto de vista académico, no podía creer en Dios. En otra entrevista con Juan Gossaín, Mockus afirmó ser creyente. Hace pocos días, un titular en los periódicos afirmaba: Fui acólito, creyente y casi soy cura. De pronto la próxima declaración sea que Mockus es Cardenal y no lo sabíamos. Su peor enemigo sigue siendo él mismo cada vez que habla. Desafortunadamente, para Mockus esta vez lo entrevistaron mucho. Donde José Gabriel, tenía unos principios, con Gossaín otros y para el Espectador otros. ¿Quién soy yo? ¿Para donde voy? ¿Qué es la vida? ¿Dónde es Chigorodó?.
En el debate que organizó Telecaribe con todos los candidatos --el único hasta el momento--, le preguntaron a Mockus cómo haría para defender los territorios de las negritudes y minorías, los cuales les están siendo quitados por los palmicultores, pasando por encima de sus derechos y la ley. A lo cual él dijo que, cada vez más, quienes arriendan las tierras se están quedando con ellas, pero que él exploraría esa posibilidad. Es decir, se roban las tierras, pero él exploraría esa posibilidad. Pasan por encima de los derechos y de la ley, pero él exploraría esa posibilidad. Para fortuna del candidato, este debate fue en Telecaribe, lo vio poca gente y asistió Noemí.
El día 10 de mayo, en visita a Manizales, Mockus dio una declaración, en la cual rechaza una posible alianza con el Polo, porque allí hay fuerzas que no han roto el vínculo con la subversión. Tal vez la más grave declaración que ha dado Mockus hasta el momento. Porque es lo uno o es lo otro: Nadie puede ir haciendo acusaciones poco fundamentadas, por ejemplo, relacionando, de manera irresponsable, a un sector de la población con la guerrilla. Mas aún cuando Colombia lleva sumida décadas en la violencia por intolerancia, cuando se exterminaron 4 mil militantes de la UP y cuando el fenómenos paramilitar todavía está latente. Uno no puede ir diciendo por un lado que la vida es sagrada y por otro lado poner en riesgo la seguridad de las personas.
Un candidato que maneja un fenómeno político tan inmenso, como es la Marea Verde, debe tener un perfil y ser consecuente con lo que se le exige. No puede hacer juegos de palabras que polaricen a la población, cuando lo apoya una masa sentimental de moda llamada la Marea Verde.
Ojalá Mockus siga manejando su campaña como lo venía haciendo: Repetir lo obvio una y otra vez: La vida es sagrada, los recursos son sagrados, la educación es esencial --a esto le puede agregar que es lo único que nos queda--. Y deje de auto-flagelarse y hacerle las cosas fáciles a JJ.
No hay comentarios:
Publicar un comentario