lunes, 31 de mayo de 2010

Mockus, lo uno o lo otro

Antanas Mockus es una persona preparada, calificada y, sobre todo, un hombre honesto. Aún no se encuentra cobijado por la mafia política que rodea nuestra clase dirigente. Es un hombre de buenas intenciones que ha tenido un crecimiento electoral que tal vez él no esperaba.

Él es la cabeza visible del Partido Verde y la Marea Ídem. Más allá de lo difuso que resulta su plan de gobierno y de sus compañeros, que a veces parecen la antítesis de lo que él propone: Lo público es sagrado.

Pero la fama y el crecimiento político son algo difícil de controlar. Mas cuando Mockus no es una persona con un discurso claro y bien fundamentado. Cómo lo decía acertadamente Antonio Caballero: El peor enemigo del candidato Verde es él mismo. Y así lo viene demostrando.

Mockus, en los últimos días, parece el personaje de un relato de Kafka, donde el protagonista --él-- es su propio enemigo y, lo peor, no sabe que esperar de él. Ni nosotros tampoco. Y para completar lo confuso que se ha vuelto entenderlo, el candidato parece guiado por la frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

En el “debate” del canal Caracol, Darío Arizmendi arremetió contra el candidato, acusándole de cambiar de opinión con respecto al bombardeo en Ecuador contra el campamento de Raúl Reyes. Según Arizmendi, Mockus, por los días de los hechos, respaldó al Gobierno y para el debate dijo no estar a favor de estas acciones, pues violaban la Constitución. Para fortuna de él, se desenvolvió fácilmente diciendo: Para esa fecha no me entrevistaron mucho. Tal vez fundamentado en el Chavo de Ocho: Yo fui, pero no me vieron. Entonces puedo decir otra cosa. En esa época tenía unos principios, pero hoy tengo otros.

En entrevista sin igual, con el inigualable José Gabriel Ortiz, Mockus afirmó ser agnóstico. Como para variar, recurriendo a sus continuas falacias, Mockus dijo que los matemáticos como él --no como Einstein-- no se permitían ciertas dudas y por eso, desde su punto de vista académico, no podía creer en Dios. En otra entrevista con Juan Gossaín, Mockus afirmó ser creyente. Hace pocos días, un titular en los periódicos afirmaba: Fui acólito, creyente y casi soy cura. De pronto la próxima declaración sea que Mockus es Cardenal y no lo sabíamos. Su peor enemigo sigue siendo él mismo cada vez que habla. Desafortunadamente, para Mockus esta vez lo entrevistaron mucho. Donde José Gabriel, tenía unos principios, con Gossaín otros y para el Espectador otros. ¿Quién soy yo? ¿Para donde voy? ¿Qué es la vida? ¿Dónde es Chigorodó?.

En el debate que organizó Telecaribe con todos los candidatos --el único hasta el momento--, le preguntaron a Mockus cómo haría para defender los territorios de las negritudes y minorías, los cuales les están siendo quitados por los palmicultores, pasando por encima de sus derechos y la ley. A lo cual él dijo que, cada vez más, quienes arriendan las tierras se están quedando con ellas, pero que él exploraría esa posibilidad. Es decir, se roban las tierras, pero él exploraría esa posibilidad. Pasan por encima de los derechos y de la ley, pero él exploraría esa posibilidad. Para fortuna del candidato, este debate fue en Telecaribe, lo vio poca gente y asistió Noemí.

El día 10 de mayo, en visita a Manizales, Mockus dio una declaración, en la cual rechaza una posible alianza con el Polo, porque allí hay fuerzas que no han roto el vínculo con la subversión. Tal vez la más grave declaración que ha dado Mockus hasta el momento. Porque es lo uno o es lo otro: Nadie puede ir haciendo acusaciones poco fundamentadas, por ejemplo, relacionando, de manera irresponsable, a un sector de la población con la guerrilla. Mas aún cuando Colombia lleva sumida décadas en la violencia por intolerancia, cuando se exterminaron 4 mil militantes de la UP y cuando el fenómenos paramilitar todavía está latente. Uno no puede ir diciendo por un lado que la vida es sagrada y por otro lado poner en riesgo la seguridad de las personas.

Un candidato que maneja un fenómeno político tan inmenso, como es la Marea Verde, debe tener un perfil y ser consecuente con lo que se le exige. No puede hacer juegos de palabras que polaricen a la población, cuando lo apoya una masa sentimental de moda llamada la Marea Verde.

Ojalá Mockus siga manejando su campaña como lo venía haciendo: Repetir lo obvio una y otra vez: La vida es sagrada, los recursos son sagrados, la educación es esencial --a esto le puede agregar que es lo único que nos queda--. Y deje de auto-flagelarse y hacerle las cosas fáciles a JJ.

martes, 25 de mayo de 2010

Reflexiones sobre Dios y las campañas políticas

No soy una persona creyente. Hace mucho tiempo tomé la decisión, creer o no creer, no interfería con el desarrollo de mi vida. Creo en lo que veo y siento y desde esta perspectiva creo mi ética y mi moral. La vida obedece a algo terrenal, algo que se desarrolla en sociedad y desde allí se debería crear nuestro comportamiento y nuestra actitud con los demás.

Creer en Dios o no creer, no nos hace mejores personas. La Iglesia --pese a todo-- es una entidad que tiene el deber de colaborar con la formación y los valores morales de las personas. Partir desde las premisas que practica el catolicismo y educar a las personas en un sentimiento de altruismo hacia los demás. Ya si esto se cumple o no, es otra cosa.

Las creencias recaen sobre la persona, los dogmas de fe son personales. Cada loco con su tema dicen muchos, el problema es que no se respeta a cada loco con su tema. La Constitución nos garantiza nuestra libertad de credo, entendiendo de esta manera la diversidad en la que vivimos. En nuestra Constitución se invoca a Dios como una figura, no se invoca a Dios dentro de una religión, eso sería desconocer otras religiones.

Con un profundo desconocimiento de la Constitución se ha empezado a polarizar en las campañas electorales a quienes creen y no creen. Resulta que ahora los que no somos religiosos ni católicos somos los malos. Todo principio debe ir con Dios como pilar o con la palabra de la Iglesia como prueba de veracidad. Entramos al terreno de la discriminación, no basta el racismo, el clasismo, la homofobia. Ahora también metemos a Dios en nuestra división. ¿Quién sabe qué dirá él? Siempre ha sido un señor muy diplomático.

A mí me preocupa profundamente que pasaría si por esas cosas de la vida Dios no existe o, si uno de aquellos creyentes que se sienten mejores personas pasa a ser ateos. Toda ética y moral construida quedaría sin base. Tendrían que hacer una reconstrucción espiritual y moral de todo aquello, si es posible realizarla sin caer en una decepción o posible locura.

Creer en Dios no nos hace mejores personas y lo que es peor aún, meterlo en los asuntos políticos podría degenerar en un régimen católico, que por el contrario de ser algo bueno, es algo tenebroso. Porque hoy en día estas enseñanzas se siguen mal interpretando y como consecuencias tenemos que el Papa propone el no uso del condón. Los curas siguen en la castidad, cometen continuamente violaciones sexuales a niños y se encubren, las mujeres tienen derechos restringidos, los homosexuales no se pueden casar, los anticonceptivos son prohibidos y el voto de pobreza es como la propuesta social de Juan Manuel Santos.

Precisamente es Juan Manuel Santos, quien en su campaña vende el catolicismo como política y hace creer a la gente que quien no es católico le hará mal al país. No defiendo a Mockus, pues el cayó en el juego, hablo por personas como yo, que hemos elegido un camino distinto y que es buen camino. Las supersticiones restringen muchas libertades.

Muchas personas han caído en ese juego, y me aterra ver como se ha usado para publicidad política. Yo hoy quisiera recordarles a esas personas como han terminado algunos políticos que han sido religiosos y que han practicado el nacionalismo. Pero sin olvidar que Santos --el buen católico-- ha hecho algunas cosas que lo alejan de ser buena persona: Es la cabeza visible de los falsos positivos, dejando a muchas madres con un dolor para siempre --Herodes--, hace parte de la oligarquía histórica --más fácil entra un camello por el ojo de una aguja--, el bombardeo a Ecuador --respetarás a tu prójimo--, mintió cuando dijo que no utilizaron los símbolos de la Cruz Roja --no mentirás--. Quizás como Ministro de Comercio fue un buen católico, ayudo a empobrecer al pueblo colombiano, y los pobres serán recompensados en el cielo.

Adolfo Hitler contó hasta con la ayuda de un Papa en sus inicios y podemos ver como termino todo. Francisco Franco impartió a la fuerza el catolicismo, libró una guerra civil en España. Las cruzadas, el oscurantismo. No se puede dejar de mencionar a los fundamentalistas islámicos, así mismo como Bush, que invocaba a Dios antes de ir a matar niños y mujeres en el oriente medio. Vuelvo a lo mismo: ¿Será qué Dios estará de acuerdo con esto?

Álvaro Uribe durante sus nefastos 8 años de gobierno no hizo cosa distinta que invocar a Dios en todos sus actos, hasta nombró un retrogrado como Procurador, que se ha encargado de violarle derechos a las minorías. “A Dios orando y con el mazo dando”, que lindo. Tal vez eso mismo diría Hitler, Franco, los fundamentalistas, y ahora lo usa Santos a quien nada le queda bien. Ni estas pobres macarras.

¿Cómo quedan Dios y los católicos cuándo estas personas lo invocan, apelan a la fe colectiva y arrojan como resultado lo más podrido de la humanidad?

“Allá Dios que será Divino” canta Silvio Rodríguez. Acá en la tierra nosotros, que somos quienes permanecemos y quienes necesitamos buenas políticas, un gobierno social que comience a solucionar la pobreza y las desigualdades, que son los problemas que generan los demás problemas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Perdedores y ganadores en la campaña presidencial

Para mí, el gran perdedor de la presente campaña presidencial ha sido Sergio Fajardo, quien es ahora la fórmula presidencial de Antanas Mockus.

El candidato a la Vicepresidencia ha tenido que padecer muchas cosas:

1. Su descalabro electoral en las elecciones parlamentarias. Donde su “selección Colombia” no pasó el umbral electoral y se quemó. Como lo hace la selección Colombia de fútbol, pagó la maldición del nombre: Inflados, crecidos y por fuera. Y el Sindicato Antioqueño, tal cual lo hace la Federación Colombiana de Fútbol, hizo un “cambio” pensando en los intereses y bienestar de los colombianos.

2. Aunque fue bueno el tour que realizó Fajardo por toda la nación “consiguiendo votos”, el pobre sufrió un escupitajo de un joven de 19 años. Algo inconcebible!!!. Además, hay que tener en cuenta que Sergio había acabado de salir del salón de belleza --peinado, maquillado, con pedicure, con manicure, despiojado, como French Poodle de clase alta--. La reacción del candidato no se hizo esperar: Inmediatamente se presentó en la Fiscalía y puso las siguientes denuncias: a) Injuria por vías de hecho. b) Lesiones personales (físicas y psicológicas). c) Tentativa de homicidio. Y amenazó con llevar este hecho a la CPI, pues, según él, puede ser un crimen de lesa humanidad: Estaba dirigido contra una parte de la población definida --“sus fans”--.

3. Confesó su sueño de ser arquero del DIM. Una verdadera lástima para todos, que él haya decidido abandonar esta inocente ilusión. Pero debería aprovechar su sueño, su selección Colombia y sacar ventaja de la imagen de DT que deja Mockus en los debates.

4. Se cayó de una bicicleta y se fracturó la cadera. No sé qué pasaría con la loza donde cayó. Sí es de las que puso un compañero de su partido, se pudo haber despeñado. Tampoco sé si se quebró el huesito de la felicidad, pero me preocupa que ahora, en silla de ruedas, le toca soportar los discursos de Mockus, sin mayor posibilidad de huir.

Ojalá todo esto no repercuta en sus futuros cargos como Vicepresidente y primera dama de la nación.

Es muy amarillista sólo hablar del lado malo de las elecciones. Personalmente considero que hay varios ganadores, así sólo uno sea el futuro presidente de la nación:

1. Germán Vargas Lleras. Tuvo la oportunidad de ser oído por todo el país e hizo gala de su voz. Tengo entendido que llamó la atención de Iván Parra para la próxima temporada taurina, en la cual muy posiblemente Vargas Lleras estará desocupado. “Buenas tardes Iván y queridos oyentes. Hoy nos acompañan dos ejemplares de la Ganadería…”. Sería un programa genial.

2. Juan Manuel Santos. La empresa de productos cosméticos para la mujer Essika, anda interesada en darle un toque más natural a su publicidad. Santos podría participar en las propagandas de antes --cuando se levanta-- y después –cuando juega golf maquillado--. Es un contrato jugoso para Juancho. Además, hay que tener en cuenta la experiencia de Santos: Nunca es él mismo y no es más que una imagen de lo que no es. De igual manera pasa con los comerciales de cosméticos.

3. Gustavo Petro. Dijo que en caso de no ser presidente, se dedicaría al periodismo. Así que tiene planes investigativos con varios médicos en el campo de la oncología. Como siempre en él, un gran buscador de oportunidades. Después de esto, Petro piensa montar una casa de ayuda a los jóvenes. Y para llevar a cabo este plan, piensa aprovechar su amistad con el Procurador Ordóñez, quien será el encargado de ser el guía y motivador espiritual.

4. Robinson Devia --la voz de la conciencia-- y Jairo Calderón --DMG--. Piensan hacer una pequeña sociedad y montar una carnicería en la Avenida las Américas Bogotá. “La mirada de la conciencia” LTDA.

5. Noemí Sanín. Ella es una mujer con una energía y entusiasmo únicos. Tiene ofertas laborales para dirigir los coros en las iglesias norteamericanas.

Buenos y merecidos proyectos para estas nobles personas.

Adenda: Afortunadamente Pirry, en su sagacidad, aclaró lo de sus HORRORES ortográficos: “Que pena mi hortografía, es que lo escriví de hafán y sigan hapollando a los berdes. Tienen mi boto y hojalá el boto de ustedes”.

JUAN SEBASTIAN LOPEZ SALAZAR

jueves, 13 de mayo de 2010

Fue el momento, no Uribe

En 1998, Andrés Pastrana ganó las elecciones proyectándose como el hombre que podría lograr la paz en Colombia. Su publicidad política radicó en una foto que se tomó con “Tirofijo”, la cual llenó a la gente de esperanza y unió a una parte del pueblo en un solo sentimiento.

Todo estaba dado para firmar la paz entre el Estado y la Guerrilla. Se cedió a las peticiones del grupo armado, zona de distensión sin Ejército. Se le darían las condiciones para un acuerdo de paz completo. Tenían la salida política al alcance de sus manos: Era el momento histórico perfecto para las Farc. Pero su miopía política lo arruinó todo.

Las Farc se creyeron ganadoras de una guerra y olvidaron el Estado y el sentimiento colectivo de los colombianos. Como siempre, creyendo lo más alejado de la realidad, que son el ejército del pueblo y poseen la solución, solución que nunca serán. “Simón Trinidad” daba declaraciones de triunfo en los medios de comunicación. Hasta trataron con desdén a Pastrana, que, casi arrodillándose, seguía con sus planes de paz.

Las Farc haciendo gala de su estado de interdicción olvidaron lo otro que hacía el Estado. Mientras se aprovechaban e hicieron del Caguán una zona del delito, Pastrana armaba el ejército, lo fortalecía, firmaba el Plan Colombia y hacía el conflicto colombiano de conocimiento internacional.

El sentimiento, la esperanza del pueblo se centró allí en esa mesa de paz. Estaba dispuesto a perdonar y a empezar de nuevo una Patria libre. En el momento en que Pastrana rompía la mesa de diálogo, el Estado no tenía una opción distinta de ir a combatir a las Farc. Las Farc no le daban otra alternativa al gobierno, que ya, para este momento, estaba fortalecido militarmente. Y el mundo era testigo de los atropellos que vivía la población.

Todo esto estallaba en un momento preelectoral, en el cual aparece Álvaro Uribe, quien supo encarnar el sentimiento de guerra, de matar o matar que para el momento abrigaban las mayorías en de la Colombia herida. Hecho que cegó al pueblo, que no entendió, que no era Uribe el único llamado a acabar con las Farc militarmente, si no que cualquier gobernante que llegara al poder --Lucho, Noemí, Serpa-- tenían la obligación de atacar, con fuerza, a las Farc. Y para ello ya tenían un nuevo Ejército y la ayuda internacional.

Así llegó Uribe al poder, con un plan de gobierno dictado por el momento histórico que vivía el País: Guerra. Y él sabía manejar el discurso. Pero Uribe siempre ha sido un personaje oscuro y siniestro. Había sido oscuro y siniestro en todos sus cargos públicos: Director de la Aeronáutica Civil, Gobernador de Antioquia, Senador de la República. Y fue un personaje oscuro y siniestro como Presidente y lo seguirá siendo ahora como ex-Presidente.

El 7 de agosto del presente año Uribe dejará el poder. Entregará una Patria herida y desecha. Una Patria que, sino fuera por Venezuela, sería el peor país de la región. Porque Uribe no cumplió con la misión que le dictaba el momento --acabar con las Farc--. Y deja consecuencias fatales para Colombia. Uribe es lo peor que le pudo pasar a Colombia. Implica un retroceso histórico sin igual.

Los índices de corrupción más altos en la historia del País: Ni el Gobierno de López Michelsen ni el de Turbay Ayala pasaron por esto. La coalición uribista de Senadores implicados en parapolítica y él, en forma descarada pedía sus que votaran sus proyectos de ley mientras no estuvieran en la cárcel. Sobornos, cohechos, reelección comprada de manera rampante, favores políticos, nepotismo, inutilidad de su gabinete de Ministros.

En lo militar se combatió a las Farc, pero también a los pobres, a los campesinos. Colombia es el segundo país con más desplazados en el mundo y este fenómeno se presentó en estos 8 años. Homicidios cometidos por agentes del Estado, en los cuales las víctimas pertenecen la población menos favorecida. En este momento hay madres llorando por sus hijos que impunemente fueron asesinados por unos pesos. Esto nada lo justifica. Y en vez de afrontarlo y solucionarlo, el Gobierno fomenta la impunidad

De 45 millones de colombianos, la mitad es pobre. No es que antes de Uribe fuéramos ricos. Es que con Uribe incrementamos la pobreza. Tenemos los índices de desempleo más altos de la historia. Las estadísticas podrán decir que hubo un crecimiento de 7 puntos en la economía, ¿Pero en dónde? Los salarios no se incrementaron, el ingreso no se hizo mayor. Tal vez para los que respaldan el Gobierno, la banca, que fue la única en el planeta que siguió ganando miles de millones, mientras el mundo vivía la peor crisis económica de los últimos años. Como resultado, somos la sociedad rural más desigual del mundo y la sociedad rural de Latinoamérica más disímil.

Se realizó un proceso de paz con los paramilitares, que más allá de ser un proceso fue una cortina de humo para esconder crímenes y dejar a miles de familia sin saber la verdad. Y para completar lo funesto que es este Gobierno, las cabecillas fueron extraditadas mientras el pueblo dormía. Allá en Estados Unidos responderán por unos kilos de coca, mientras en Colombia se escaparon de aclarar miles de fosas comunes.

Las relaciones internacionales se han manejado según el momento interno. Es decir, si se presenta uno de los tantos escándalos, este se tapa acusando a Chávez de algo. No es que Chávez sea una perita en dulce, pero el fin justifica los medios para Uribe. Prefiere romper relaciones, crear tensión, que el mandatario de Venezuela le sigue --Juego de conveniencia o de cortinas de himo-- mientras acá los empresarios se quiebran, el desempleo sube y llegamos al colmo de la estupidez, botamos nuestra leche, mientras en nuestra gran costa, los niños mueren de hambre.

Se acentuó más una sociedad que ya es conservadora. Uribe realizo esfuerzos por reprimir el pensamiento y el desarrollo de los demás. Nombró a su antojo funcionarios que lo admiran y seguidores de su ideología cavernaria. Luchas por hacer delitos los pecados. Discriminación a sectores de izquierda y liberales. Violó su intimidad, consiguió que fueran amenazados por fundamentalistas de derecha. El libre desarrollo de la personalidad pasó a ser un insulto y dejó de ser un derecho fundamental.

Su lucha contra las drogas, otra de las banderas de su gobierno, de igual manera es otro fracaso. Los índices de consumo se incrementaron. Colombia, de ser un país productor, pasó a ser consumidor. En lo único que se avanzó fue en la destrucción de la selva. Su conocido odio a la dosis personal, se volvió una obsesión legislativa. Presentó varios proyectos (9), hasta que consiguió pasar uno, en violación a la Constitución. El cual fue agradecido por Estados Unidos --su mayor aliado-- volviendo el consumo un problema de salud: No un delito. Uribe quedó ridiculizado.

La educación y la salud desfavorecidas. Reformas que quitaron ingresos a las universidades y permanentes amenazas a los estudiantes. Etiquetó la libertad de cátedra. En la salud, muchos hospitales se cerraron a los largo de estos 8 años. Y, para terminar, como su herencia quiso volver ley unos decretos que harían de la salud un supermercado: Sólo importan los precios.

A Uribe el momento le dictó algo que tenía que hacer y ahora que se retira de su cargo lo deja a medias: No lo cumplió, fracasó y, en medio de ese fracaso, deja un país en las peores condiciones que se pueda encontrar. Decir que Uribe es el mejor presidente de Colombia es una irresponsabilidad gigantesca. Uribe ha sido lo peor que le ha pasado al País. Sostener eso, no es ser. Es ser sincero.